UN FUTURO MUY INCIERTO

enero 14, 2010

 

               Este martes pude ver el debate que la televisión aragonesa emitió sobre la archiconocida Ley de lenguas. Y como cabía esperar, no se dijo nada nuevo. Ahora que dicha ley está por fin aprobada, pensé que quizás el debate se centraría en cómo se van a aplicar las nuevas normas que afectan al aragonés y al catalán, pero no, al parecer las heridas del PAR y del PP siguen abiertas y continuaron en sus trece. Cada loc@ con su tema: el PP solo tiene ojos para la inversión económica que supone la aplicación de esta ley, y el PAR persiste en afirmar que lo que se habla en la franja no es catalán y que TODA la ciudadanía aragonesa está en contra de esta ley.

Considero aberrante que la cultura de un país se mida en términos económicos. A parte de que los datos que ofreció el diputado del PP, Eloy Suárez, eran completamente desorbitados (25 millones), aunque así fuera, ¿hay algo más importante para un país que su cultura? Como dijo un gran sabio (además de revolucionario) “un pueblo analfabeto es un pueblo fácil de someter” y al parecer nosotros no estamos tan lejos de esa realidad. O si no ¿cómo puede ser que tanta gente se trague esa patraña de que nos van a imponer el catalán? ¿Acaso se han molestado en leerse la Ley de Lenguas? Seguro que no, únicamente escuchan lo que quieren oír y punto.

            Además, hay otros proyectos en Aragón que van a necesitar una gran inversión y no por ello dejan de defenderlos. Me estoy refiriendo, por supuesto, al campo de fútbol de San José, a la Exponabo, a Gran Scala, al dinero que se ha malgastado hasta ahora en el teatro Fleta, al dinero que la alcaldesa de La Muela (del PAR) se ha guardado en sus arcas…

María Herrero por su parte, catedrática en todos los temas de los que habla, se atrevió a afirmar que la ciudadanía aragonesa no estaba preocupada sobre la situación de las lenguas propias y que se estaba creando un problema donde no lo había. Chúpate esa!!
Sinceramente me habría gustado más escuchar cuáles van a ser las medidas que se van a tomar a partir de ahora para poner en práctica lo que regula la ley. En especial me interesa el ámbito universitario, donde el aragonés brilla por su ausencia.

              Hace unos días salió en el Periódico de Aragón una noticia que decía que el Centro Universitario de Lenguas Modernas (antiguo Instituto de Idiomas) afirmó que no se impartirían ni el aragonés ni el catalán en su centro por ser lenguas propias y no extranjeras.
Que yo sepa no está escrito en ningún sitio que este centro no pueda incorporar estas dos lenguas a sus planes educativos, es más, en otros institutos de idiomas, como el de Navarra, la Complutense, … sí que las ofertan para aquellos alumnos que quieran estudiarlas.

En la Universidad de Zaragoza se pueden estudiar varias filologías: francesa, inglesa, hispánica y clásica. Como segunda lengua de estas carreras, se puede optar entre alemán, italiano, árabe clásico y catalán. El aragonés, por supuesto, no está entre estos idiomas. Una servidora eligió como materia optativa dos asignaturas: filología aragonesa y literatura en Aragón.

La primera consistía única y exclusivamente en el estudio de las variantes de diversas palabras en los diferentes lugares del país. Lo que me dejó perpleja fue que un gran porcentaje de la bibliografía recomendada eran estudios realizados en universidades alemanas. Manda narices que haya más conocimiento del aragonés en Alemania que en nuestro propio país.
La segunda asignatura a la que he hecho mención me pareció más interesante, aunque aun así pude comprobar que no había ninguna lectura obligatoria en aragonés. He de reconocer que no terminé ninguna de las dos, pues no se correspondían con mis expectativas iniciales.

Hoy existen varias universidades que ofertan las carreras de Filología Vasca y Filología Catalana, y sin embargo, parece que la Universidad de Zaragoza no se muestra demasiado entusiasta en incorporar a los estudios actuales la Filología Aragonesa, a pesar de ser nuestra lengua. Si no somos nosotros los que impulsen este tipo de iniciativas, ¿quién lo hará?