POR FIN EL DICHO “DESNUDAR CON LA MIRADA” COBRA SENTIDO LITERAL

enero 6, 2010

                                                                                

                 Después de muchos años dándole vueltas a la cabeza, por fin he decidido lo que quiero ser de mayor: vigilante en un control de seguridad de un aeropuerto. Y es que resulta que ya han comenzado a instalarse en los aeropuertos de diversos países los escáneres corporales, un mecanismo capaz de visualizar íntegramente el cuerpo de los pasajeros.

Atentados frustrados como el de la semana pasada en Detroit, reflejan la ineficacia de las medidas que se aplican a día de hoy en los aeropuertos. Por ello, EE.UU. ha decidido que no basta con escanear los equipajes de mano, obligar a los pasajeros a quitarse los zapatos, prohibir subir al avión sustancias “peligrosas”, como gel, dentífrico, u objetos susceptibles de ser usados como armas, como unas raquetas de tenis o un paraguas, y hacerles pasar por el arco de seguridad, con el fin de localizar algún objeto metálico en el cuerpo del pasajero.

La prueba definitiva para saber si un pasajero planea un atentado contra un avión estadounidense es desnudarle del todo. Pero ya puestos, en lugar de conceder el privilegio de observarnos completamente al natural a una sola persona, pues podrían haber tomado la medida de obligar a todos los pasajeros a desnudarse antes de cruzar el arco de seguridad. Es cierto que esto provocaría retrasos, pero menudas risas nos íbamos a echar. Seguro que el trayecto se hacía más ameno.

Por otro lado, hay dos cuestiones que no logro resolver: la primera, ¿por qué si EE.UU es el país que más medidas de seguridad toma, es el que más atentados sufre? Y la segunda, parece ser que el padre del terrorista yemení que tramó el último atentado en un avión americano, alertó a las autoridades estadounidenses de las intenciones de su hijo. ¿Qué ocurrió? Pues que no le hicieron caso. Seguramente pensaron que era un chiflado y pasaron de él.

Justificando esta medida como un beneficio para nuestra seguridad, ahora los vigilantes se van a poner las botas viendo los entresijos de los cuerpos de los viajeros. Seguro que en unos años se publica un libro recopilando lo más curioso que hayan visto: tatuajes extravagantes, piercings en lugares insospechados, cuerpos de cine y otros de comedia, ropa interior hortera…
Los países que conforman la Unión Europea han mostrado posturas diversas: mientras que Reino Unido ha mostrado su apoyo y de hecho ya lo ha puesto en práctica, otros como Alemana se muestran reticentes. El gobierno español ya ha anunciado que de momento no adoptará esta medida en sus aeropuertos, mientras que Holanda utilizará este dispositivo para los vuelos con destino a EE.UU. (¡cómo no!).

Desde que se anunció esta medida muchas han sido las críticas, pero también las alabanzas a este método. Unos dicen que ayudará a eliminar las largas filas que se forman en la cola del arco de seguridad, ya que no tendremos que despojarnos de nuestras prendas. Otros en cambio apelan al sentido común y critican que esta medida representa una violación contra la intimidad en toda regla, es un sistema degradante y humillante, y además se desconocen todavía los efectos que puedan tener estas ondas electromagnéticas dentro de nuestro organismo.

¿Dónde ha quedado el derecho a la intimidad y a la privacidad? ¿Hasta dónde va a llegar este estado de paranoia y psicosis que lidera el imperialismo yanqui?
Algún día los gobiernos nos obligarán a la ciudadanía a instalar cámaras de seguridad en nuestras casas para tenernos controlados las 24h del día (incluida ducha y cama).