¿ACABARÁN FALTANDO PROFESORES GRACIAS A BOLONIA?

febrero 12, 2009

Con la llegada inminente del proceso de Bolonia, la vocación de docente a más de uno se le irá al garete, y es que cada vez se pone más trabas a aquellas personas que desean convertirse un día en profesor/a. Todavía hoy, el título que se exige para ejercer la docencia es el C.A.P (Certificado de aptitud pedagógica), que dura unos meses y que, excepto alguna asignatura puntual, no sirve para nada, es un mero trámite administrativo, pues la enseñanza se aprende con la experiencia. Las instituciones llevan años mostrando su voluntad de mejorar la formación y la calidad de los futuros docentes mediante un curso preparatorio más extenso y que incluya teoría y práctica. Hasta ahí todo parece correcto, todo lo que consista en mejorar la educación y la enseñanza bienvenido sea.

Sin embargo,  existen muchos “peros” a esta declaración de buenas intenciones. En primer lugar, de ser un curso de formación de 6 meses (aquí en Zaragoza, porque en otras ciudades puedes reducirlo a un mes intensivo) que cuesta una media de 200 euros, se va a transformar en un master de un año y su precio será similar al de un curso normal.  Mientras que hasta ahora todos los estudiantes que terminaban su carrera podían matricularse en el ICE sin miedo a quedarse sin plaza (siempre que lo hicieran dentro del período establecido, claro está), ahora el número de plazas es limitado, y si te pegas varios años sin poder acceder al master, no podrás trabajar como docente ya que este máster es obligatorio. Pero esto no es todo: ahora se va a exigir un nivel B1 (antiguo 3º E.O.I.) de una lengua extranjera.

Todas estas medidas debían haber sido aprobadas ayer, pero el rector Manuel López se vio obligado a suspender la sesión ante la protesta de los estudiantes anti-Bolonia, que han sido injustamente calificados de fascistas y anti-demócratas. Por mucho empeño que le pongan algunos, ya no estamos en épocas de victorias heróicas que hacen historia. David no ganó a Goliat, ni San Jorge al Dragón ni los estudiantes de toda Europa vencerán con sus gritos y pancartas a la política capitalista universitaria.