PSOE + PAR + IU

enero 8, 2009

Ayer en el consistorio zaragozano se vivió uno de los momentos más patéticos que yo recuerdo. Fue como una representación teatral, una mezcla entre lo trágico del asunto a tratar y lo cómico de los actores, que como sólo eran dos, tuvieron que apañárselas para interpretar al caballero, la dama, el bufón y el criado. La sinopsis es más o menos esta:

 

En mitad de la legislatura, el alcalde quiere casarse otra vez. Pero en lugar de divorciarse se ha hecho mormón, para poder disfrutar de varias esposas al mismo tiempo. Primero fueron los concejales del PAR y ahora se ha fijado en José Manuel Alonso, el único concejal de IU, quien al parecer le ha dicho que sí. Los dos han presentado de la manita los presupuestos del 2009 para el Casco Histórico. Aunque todavía no sabemos si serán felices y comerán perdices.

 

El alcalde Belloch quiere invertir en el Casco Histórico 61 millones de euros, mientras que la media de los últimos años no ha superado los 16. ¿Cómo lo va a hacer? A primera vista parece una tarea ardua, ya que el dinero procedente del Fondo Estatal de Inversión Local se ha transformado de 35 a 25 millones, y para llegar a los 61, el teniente de alcalde de Economía y Hacienda, Francisco Catalá, deberá realizar una serie tretas ingeniosas para que las cifras, al final, encajen.

 

Yo le diría al señor Catalá que tampoco es tan difícil recaudar 36 millones. Que los retire del dinero destinado a otros barrios como las Delicias, Oliver-Valdefierro, Almozara… y verá qué pronto consigue el dinero. Belloch se ha atrevido a afirmar con rotundidad que el Casco es “un símbolo de Zaragoza” y una zona “de todos los zaragozanos”. ¿Acaso quiere decir con esto que el resto de la ciudad no son representativas de Zaragoza y pertenecen a unos pocos? Si lo que queremos es una ciudad bonita únicamente para el visitante (algún rezagado que no sepa que la Expo ha terminado) adelante con esta inversión. Pero yo sinceramente pienso que una ciudad debe adecuarse a las personas que la habitan día a día, y tan importante es el centro como el resto de los barrios, si no al final crearemos ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda.