Hoy 16 de octubre se celebra el Día Internacional del derecho a la alimentación, un derecho claramente recogido en la Carta Internacional de los derechos humanos, aunque podemos comprobar con tristeza que más de la mitad de la población mundial se muere de hambre, mientras que un gran porcentaje de la otra mitad sufre problemas de salud por exceso de comida.
El cambio climático, causante de graves sequías y deterioro de las tierras de cultivo, la crisis económica, el uso de tierras fértiles para otros fines que no son responder a la primera necesidad que demanda el ser humano, son las principales causas de la cantidad de víctimas en el mundo por escasez de alimentos.
Actualmente en Guatemala, la población que más está sufriendo las consecuencias de la sequía y la ineficacia de las cosechas son los niños. La hambruna que vive la población infantil en este país es desoladora, por eso, una de las claves para evitar esta situación atroz es el fomento de la lactancia. Afirman que se debe reforzar la salud nutricional de las mujeres embarazadas y prolongarlo durante el periodo de lactancia, porque esto contrarresta la desnutrición crónica que afecta a miles de niños. Muchos niños nacen con poco peso, lo cual es síntoma de una mala alimentación de la madre durante el periodo de gestación. Maritza de Villatoro, integrante de la Liga de la Leche Materna (Guatemala) recomienda seguir amamantando a los niños hasta los dos años, ya que ningún sucedáneo puede sustituir las vitaminas y los nutrientes de la leche materna.
Los gobiernos se llenan la boca de proyectos para luchar contra el hambre en el mundo. En Guatemala existe el Observatorio de la Alimentación, que para lo único que sirve es para redactar informes y presentar una realidad de sobra conocida por todos. También han instaurado el programa “Mi familia progresa” por el que cada hogar recibe Q300 (30 €) para que puedan llevar a sus hijos a las escuelas y los centros de Salud, una limosna que en nada soluciona el grave problema que muchas familias tienen que afrontar cada día.
Se necesitan medidas que hagan justicia de verdad y no simples gestos caritativos que lo único que pretenden es paliar una situación en momentos determinados. Está claro que mientras los gobiernos cedan excesivos derechos a grandes multinacionales (mineras, eléctricas) para que campen a sus anchas en detrimento del bienestar de la población más débil, las cosas seguirán como hasta ahora.
Algún día llegará la anhelada REVOLUCIÓN y podremos decir con orgullo que por fin “todos los hombres y mujeres somos iguales ante la ley”.
Hace unos años descubrí una canción de Renaud y Axelle Red que me emocionó sobremanera. En ella se habla de un joven portorriqueño, con un buen trabajo en una oficina de Nueva York, un hombre de éxito al fin y al cabo, y de una niña afgana, que está comenzando a descubrir el mundo, y que un día se ve envuelta en medio de una guerra. Los dos son víctimas del terrorismo.
Por todos ellos se hizo esta canción. Aunque está en francés, aparece la letra por si alguien está interesado en saber qué significan las palabras.
Ayer tuvo lugar en Zaragoza una concentración convocada por el Foro de Palestina Libre a la que acudieron cientos de personas de distintas razas, pueblos e ideologías con el único fin de mostrar su repulsa e indignación hacia la masacre que está sufriendo el pueblo palestino, con especial crueldad estos días, por parte del Estado sionista de Israel. Es el mejor ejemplo de como un Estado vulnera constantemente los Derechos Humanos. Y lo peor de todo es que las grandes potencias mundiales se cruzan de brazos y miran hacia otro lado.
Mientras tanto, los medios de comunicación se empeñan en reiterar que el gobierno de Palestina está compuesto por terroristas de Hamás cuyo único fin es destruir el Estado de Israel. Y, claro, éste tiene el deber y el derecho de defenderse. Una víctima israelí frente a 380 palestinas. ¿Es esto lo que entendemos por justicia?
Los judíos han sido siempre un pueblo sin tierra, pero un pueblo muy rico, de grandes banqueros, comerciantes, joyeros… Después del Holocausto Nazi se les quiso compensar ofreciéndoles la siempre soñada “Tierra Prometida”, sin importarles el hecho de que en ese lugar ya vivía otro pueblo, los palestinos. Poco a poco fueron adquiriendo más y más terrenos gracias a su poder económico, ampliando así su dominio de poder. Los palestinos se dieron cuenta de hacia dónde les iba a llevar ese camino e intentaron ponerle fin, pero ya era demasiado tarde.
Por otro lado, no han sido los únicos que han sufrido abusos por parte de Israel. El Líbano es otro ejemplo claro de cómo se puede invadir un país, utilizando como excusa el ataque de un grupo terrorista, en este caso era Hizbulá (que tenía representación en el Parlamento con el consentimiento de las Naciones Unidas, con lo que igual no eran tan terroristas como los israelíes se empeñaban en afirmar) con el verdadero objetivo de hacerse con el máximo de reservas hidráulicas posibles, que siempre han estado en territorio árabe. Hoy Israel es un estado fuerte, dotado de un material armamentístico de última generación, y aliado de las principales potencias mundiales. Y por ello los numerosos intentos de terminar con los brutales enfrentamientos han sido siempre un fracaso. Palestina quiere que se le devuelva lo que es suyo: el reconocimiento del Estado de Palestina, el fin del bloqueo económico al que está sometido, el derribo del Muro de la Vergüenza, la liberación de los presos políticos de sus cárceles y el derecho al retorno de los refugiados. Israel no acepta ninguna de estas condiciones.
Esto desgraciadamente va para largo. Os dejo con un vídeo de un grupo palestino llamado DAM (Sangre). La canción se titula Min erhabi (¿Quién es el terrorista?)